El disenso y el conflicto

Para
evitar la guerra de todos contra todos
se aceptaron los límites, el marco, la construcción de un Estado moderno
abstracto hace ya varios siglos, cuyo contenido soberano debía completarse con
las costumbres, la cultura y la lengua de las personas que ocupaban su
territorio.


En
todo caso, el consenso surge de la aceptación por parte de la comunidad
política en particular y de la sociedad en general, de las reglas básicas
democráticas de convivencia, que incluye y necesita al disenso y al conflicto
para su desarrollo.
[1] Concepto desarrollado ya hace tiempo por Max Weber
(1864-1920), economista y sociólogo alemán, conocido
por su análisis sistemático de sociología política y del desarrollo del
capitalismo y la burocracia.
[2] Categoría difundida por
Carl Schmitt (1888-1985), jurista alemán y profesor en la Universidad de Berlín
desde 1934 y pensador importante de la derecha antiparlamentaria alemana y
crítico de la democracia en la República de Weimar, en su obra “El concepto de
lo político”, Folio Ediciones (1984).
[3] Para un desarrollo más
comprensivo y acabado de esta idea se recomienda la lectura de la obra de Juan
J. Linz, “La quiebra de las democracias”, Alianza Universidad (1987). Este
catedrático de la Universidad de Yale y Premio Príncipe de Asturias 1987,
muestra como las características estructurales de la sociedad -los conflictos
reales y latentes- ofrecen una serie de oportunidades y obstáculos para los
actores sociales y políticos , que pueden llevar tanto al mantenimiento como al
derrumbamiento de un sistema político democrático.
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